Bienaventurados los que hayan encontrado este espacio

La idea de este blog es que sea un espacio para manifestar pensamientos, ideas, protestas (por qué no) y todo tipo de menesteres sobre la realidad o irrealidad en la que estamos inmersos los seres humanos, tanto propios como de terceros. Invito a los interesados, incluyendome, a exponer sus manifiestos, sin restricciónes ni censuras. Espero que lo disfruten tanto, como yo hacerlo.

Los comentarios son sin cargo ni costo adicional (y no es necesario ser usuario de blogger).

Emmanuel

"Se quien no soy, pero no se quien soy"

"La única certeza es el azar"

"Estoy en desacuerdo hasta conmigo mismo"

Presentando el blog

"Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha al mismo tiempo fue el no aceptar las cosas como dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra "madre" era la palabra "madre" y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mi un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba."

Julio Cortázar

El hombre mediocre

“El predominio de la variación determina la originalidad. Variar es ser alguien, diferenciarse es tener un carácter propio, un penacho, grande o pequeño: emblema, al fin, de que no se vive como simple reflejo de los demás. La función capital del hombre mediocre es la paciencia imitativa; la del hombre superior es la imaginación creadora. El mediocre aspira a confundirse en los que le rodean: el original tiende a diferenciarse de ellos. Mientras el uno se concreta a pensar con la cabeza de la sociedad, el otro aspira a pensar con la propia. En ello estriba la desconfianza que suele rodear a los caracteres originales: nada parece tan peligroso como un hombre que aspira a pensar con su cabeza.”

José Ingenieros

El Aleph

"El troglodita me precedió; esa noche concebí el propósito de enseñarle a reconocer, y acaso a repetir, algunas palabras. El perro y el caballo (reflexioné) son capaces de lo primero; muchas aves, como el ruiseñor de los Cáceres, de lo último. Por muy basto que fuera el entendimiento de un hombre, siempre sería superior al de irracionales."

Jorge Luis Borges

sábado, 2 de abril de 2011

Dicotomía incruenta

Siempre llega mi mano
más tarde que otra mano que se mezcla a la mía
y forman una mano.

Cuando voy a sentarme
advierto que mi cuerpo
se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse
adonde yo me siento.

Y en el preciso instante
de entrar en una casa,
descubro que ya estaba
antes de haber llegado.

Por eso es muy posible que no asista a mi entierro,
y que mientras me rieguen de lugares comunes,
ya me encuentre en la tumba,
vestido de esqueleto,
bostezando los tópicos y los llantos fingidos.

Oliverio Girondo

viernes, 18 de marzo de 2011

Y un día desperté y conté como unos 47

Hace un tiempo, leí algo que escribió Jorge Luis Borges, que parece ser que era algo muy conocido pero llegó a mis ojos y a mi vida hace poco tiempo. Dice así: " He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer, no he sido feliz, si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores, no intentaría ser tan perfecto me relajaría más, sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad, sería menos higiénico, correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos, iría a más lugares dónde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios, yo fui una de esas personas que viví sensata y prolijamente cada momento de su vida, claro que tuve momentos de alegría pero si pudiese volver atrás trataría de tener solamente… “buenos momentos" (Borges)

Me dió mucha "penita" pensar que esta reflexión la hizo Jorge cerca de sus 85 años y ya ciego, sin poder "parar las rotativas" de su vida, ni poder revertir nada de lo que le estaba sucediendo, conformándose con algunos recuerdos capturados en su mente envejecida.

Esto me hizo reflexionar sobre mi vida, entendí que como mi mente se había quedado en los 25… llena de sueños, proyectos, utopías, etc., no me había dado cuenta que ya tenía 47 años, lejos de sentirme vieja, ni mucho menos, pero caí en la cuenta que me había quedado en la etapa de los proyectos y no me había atrevido a concretar esos sueños, entonces, lejos de deprimirme porque considero que la vida es demasiado maravillosa para perder el tiempo en eso; pensé... qué pasaría si yo tuviese la oportunidad de programar el último año de mi vida? Uy!! Dicho así suena terrible y hasta morboso! Pero despegándome de esa primera impresión, pensé que esta idea me impulsaría a concretar todas aquellas cosas que me quedaron pendientes, no porque sean asignaturas pero sí sueños que alguna vez se gestaron en mi mente, en mi corazón y por alguna razón... tal vez cobardía, no nacieron ni se concretaron. Pienso que el mundo sería más feliz si cada una de las personas que en él habitan se ocuparan obstinadamente a concretar sus sueños y... REIR. Suena a utopía pero bueno yo creo que no es algo imposible y voy a empezar por mí; por lo pronto estoy haciendo una hermosa lista de sueños a concretar, que depende exclusivamente de que me lo proponga y me encapriche en realizar, creo que depende mucho más de nosotros de lo que somos consientes, el hecho que se cumplan en nuestra vida. Volqué mi corazón en estas palabras porque me gustaría que a nadie se le pasen los sueños de la "fecha de parto" y nos animemos a que nazcan y cuando se cumpla tooooda la lista, ver todos los puntos tachados porque ya se concretaron y... diseñar otra lista nueva!!!! SERIA FANTASTICO!!

Consuelo Idone

sábado, 12 de febrero de 2011

Blop! 19 (año cuatro)

Mensajes increíbles de las publicidades... Lo que tienen en común Charly y Dorian Grey... Cómo un sindicalista tiene tanto dinero?...

1 Alguien vio la publicidad de Speedy? No la del verano, sino la anterior… Ambientada como las clásicas publicidades de concientización en temas como, por ejemplo, el cáncer de mamas, un conjunto de famosos van describiendo las supuestas desventajas de no tener internet… Por favor! Es muy desagradable… Qué pasa con los creativos en la Argentina? Están en extinción?? Y dónde quedaron las publicidades divertidas que hacía Quilmes en el verano???

2 Otra publicidad que me llamó la atención (ok, tal vez vi más televisión que de costumbre en mis vacaciones, jaja) es la de Whiskas donde dice que 9 de cada 10 gatos eligen esa marca… Perdón? Digo yo, cómo se dan cuenta? Aquí algunas ideas:
a) Cuando va a al supermercado se olvida el dulce de leche, pero trae Whiskas (obviamente estoy hablando del gato…)
b) Las demás marcas reciben múltiples llamados de atención al cliente quejándose, mientras que esta marca no (claro! Sigo hablando del gato!!!)
c) Ya no se conforman con las polleras cortitas, ni participar en la media manzana de Gerardo…
d) Simplemente, el gato se para en sus dos patas traseras, apoya una delantera en la pared y le dice al dueño: che, flaco, otra vez esta miérda? Yo quiero Whiskas!!!

3 En este verano fueron frecuentes también las noticias sobre accidentes en jet sky, cuatriciclos, que involucraban a menores… Los medios ponían en tela de juicio la responsabilidad de los padres, con especial énfasis en la palabra “menor”, justo en el contexto de debate por la baja en la ley de imputabilidad. Me pareció a mí o había cierta intencionalidad?...

4 Cada vez son más las salideras bancarias como modalidad de robo… La solución? Un biombo en las cajas… (ja!)

5 Cada vez que lo veo a Charly con Palito no puedo dejar de imaginarme un cuadro (al estilo de Dorian Grey), en donde la imagen de Charly se va viendo cada vez más… delgado!!!

6 Indagan a un sindicalista, cercano a Duhalde, por la mafia de los medicamentos truchos, y luego el juez lo excarcela a cambio de una fianza de… $500.000!!! (sí, no se me zafó ningún cero), es increíble!!! A nadie se le ocurre preguntarse de dónde saca tanta plata? Ustedes creen que la respuesta puede ser… honestamente trabajando??? (¡!)

7 Finalmente renunció Mubarak, un día después de haber declarado que no lo haría, y marcó así la victoria de la revolución del pueblo en Egipto, dejando en el poder al ejército… Imagino que le habrán dicho, por favor, terminemos este conflicto antes que las masas del resto del mundo se den cuenta del poder que tienen y nadie hace valer!!!

8 Volviendo al tema de publicidades… Son increíbles las referidas a san valentín... aplican toda su creatividad al juego de palabras entre dicho santo, san vale todo, san va lentín y san rapidín... que derroche de lucidez! lo único que falta es una sobre lubricantes que diga: vos elegís, día de los enamorados o día de los... anos morados!!! (blop!)

Emmanuel

miércoles, 12 de enero de 2011

Casa tomada

Por: Carolina Justo von Lurzer

Medios y comunicación

¿Quién es “la gente” a la que se suelen referir determinados periodistas para utilizar esa categoría como si se tratase de la encarnación del sentir mayoritario de la población? A partir del análisis de una situación surgida en Gran Hermano, Carolina Justo von Lurzer invita a reflexionar sobre el tema y ofrece sus propias conclusiones.

En la casa de Gran Hermano el año nuevo llegó “crispado”. En el marco de los festejos, los jóvenes habitantes que llevan ya más de veinte días de encierro desataron una batalla campal que redundó en destrozos de diverso tipo, incluidos algunos de los micrófonos y cámaras que los transmiten en continuado.

Este hecho ocupó no sólo la emisión central del programa, en pantalla los domingos por la noche, en la que se dispuso una sanción en virtud de los actos de “vandalismo” cometidos por la troupe del reality, sino también los debates que se reproducen al infinito en los programas de chimentos y de archivo televisivo dispersos a lo largo de la programación (y que a falta de Bailando por un sueño se nutren de los escándalos de temporada y de Gran Hermano que, recordemos, ahora deberá competir con la versión inversa del consagrado certamen de Marcelo Tinelli).

El lunes anterior al mediodía, en el programa Zapping de verano (Telefe), fue posible disfrutar del particular análisis que la periodista de espectáculos Laura Ubfal realizó al respecto y que motivó la inquietud que aquí se traduce. Sostuvo Ubfal que lo visto en el interior de la casa no es llamativo si consideramos que esos jóvenes son los mismos que afuera pueden tomar una escuela o cortar una calle para hacer un reclamo, aclarando con alivio: “Y eso que no vieron lo que pasó en Constitución”.

Para la periodista, los hechos de violencia producidos en la casa “reflejan una situación que es del país” y no dudó, para sostener semejante argumento, en referirse a los reclamos de los piqueteros e insistir con la toma de escuelas y espacios públicos. Hasta aquí una comparación que roza prácticamente el ridículo sociológico y que no innova en la criminalización de la protesta social.

Ahora bien, lo más interesante es que la periodista explicó que la sanción impuesta por la producción del programa quedaba a criterio de “la gente”, que tenía que decidir si a los vándalos adolescentes se les aplicaría o no la condena. Conforme con el estado de cosas, Ubfal informó que el 90 por ciento de “la gente” está de acuerdo con sancionar a los energúmenos.

Increpada por un panelista que manifestó su desacuerdo con la comparación ya citada y con la calificación de delincuentes para los piqueteros o los jóvenes que tomaron las escuelas este año y marcó también la exageración respecto de la violencia desatada en la casa, Ubfal volvió a apelar al clamor de “la gente”: “Ojalá la gente pensara como vos, pero el 90 por ciento los considera vándalos”. A lo que el panelista repreguntó: “¿Pero qué gente es esa gente?”.

Esa es precisamente la pregunta que este texto pretendía traer a cuento, ¿quién está encarnando en estos últimos tiempos a “la gente”? No es nuevo, Pablo Alabarces supo ver con tino hace años este desplazamiento de la idea de pueblo a esta más “pasteurizada” de “la gente”. ¿”La gente” que condena el vandalismo televisivo es la misma “gente” que por la calle le susurra preguntas aberrantes al oído a Mirtha Legrand? ¿Es acaso la “gente” que se iba de la Plaza de Mayo cuando la 125 porque llegaban los piqueteros? O tal vez la misma que exige que se lleven a los “okupas” del Indoamericano a Calafate y se siente protegida por la PROfobia.

No sabemos con certeza qué individuos se sentirán convocados por la categoría –aunque tal vez podamos reconocerlos de cuando en cuando– pero sí podemos imaginar que “la gente” de estos tiempos es profundamente conservadora, antipopular y antidemocrática.

Publicado por Carolina Justo von Lurzer
Magíster en Comunicación y Cultura UBA
En diario Página/12
12/01/2011

lunes, 10 de enero de 2011

Las 10 Estrategias de Manipulación Mediática

Por: Noam Chomsky

1. La estrategia de la distracción El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.
“Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto 'Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

2. Crear problemas y después ofrecer solucionesEste método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidadPara hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferirOtra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edadLa mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”)”.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido critico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridadHacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores (ver ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto…

9. Reforzar la autoculpabilidad Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución!

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las elites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

Escrito por Noam Chomsky
Publicado por Omar Montilla
En http://gramscimania.blogspot.com/
05/09/2010

martes, 4 de enero de 2011

Mata menos el tabaco que la manía persecutoria

Fundamentalistas. No se debe fumar donde está prohibido. Pero tampoco odiar a los fumadores.

Por: Fernando Savater

Mi fallecido amigo Guillermo Cabrera Infante llamó Puro humo a un divertido e inteligente libro en elogio literario del tabaco. Supongo que hoy es ya una obra subversiva, como las Ciento veinte jornadas de Sodoma del marqués de Sade. No deja de resultar alarmante que en el debate que se da en España sobre la drástica Ley Antitabaco que entra en vigor hoy se maneje como argumento en contra los daños que causará a la hotelería, pero apenas se mencionen argumentos a favor del tabaco mismo, por no mencionar a la libertad de usarlo.

Que yo sepa, sólo debe haber un producto en el mundo cuyo uso es desaconsejado, obstaculizado y en vías de ser prohibido por quien precisamente se beneficia de su venta. Es la extraña relación del tabaco con el Estado en España. Si el tabaco es un veneno que sólo produce males a quien lo usa, lo lógico es que fuese prohibido del todo y sin rodeos. Pero parece que el Estado español quiere lucrar con él y no se decide a tanto. Tal como están las cosas, desde el punto de vista oficial, lo perfecto es que todos comprásemos cartones de tabaco -para enriquecer el erario público- pero luego los destruyésemos ceremonialmente sin fumarlo, para de ese modo ahorrar gastos sanitarios al mismo erario. Francamente, parece mucho pedir y hay bastante de hipocresía en todo esto.

Vayamos a los hechos. No es cierto que el tabaco mate: lo que mata en ciertos casos es su abuso. Sin duda ese abuso es dañino, aunque las cifras que se manejan de muertos y malheridos resultan demasiado precisas para no resultar sospechosas. Después de todo, no es tan fácil calibrar quién muere por culpa del tabaco como quién es víctima de un accidente de tránsito. Por lo demás, el mundo está lleno de fumadores vivitos y coleando, lo mismo que de conductores prudentes -aunque la ruta mate mucho-, de bebedores morigerados o de alpinistas que después de jugarse la vida en las alturas vuelven triunfantes y sanos a su hogar. Y por supuesto quienes fuman lo hacen porque obtienen cosas positivas del tabaco (placer, serenidad, inspiración, sociabilidad o lo que sea) no porque sean suicidas en potencia. Si lo fuesen, fumarían cartuchos de dinamita o tomarían cianuro, conductas poco habituales.

Es cierto que nadie debe imponer el humo del tabaco a quien no desea soportarlo. Por tanto, es lógico que se permita fumar en algunos sitios y en otros, no. En el caso de los restaurantes, por ejemplo, puede haberlos de fumadores y de no fumadores (o con secciones separadas para unos y otros): lo absurdo es que alguien proteste porque se fuma en un local que ya advierte que admite fumadores. Es como si alguien entrase en un restaurante chino y se empeñase en pedir fabada, con el pretexto de que está en su derecho de pedir en cualquier sitio el delicioso plato asturiano.

Lo que mata (la convivencia civilizada) no es el tabaco, sino utilizarlo donde no se debe. Por eso debe siempre, siempre, haber lugares para utilizarlo, bien señalados. Y también mata la manía persecutoria de quienes no fuman y detestan a quienes lo hacen, pero se empeñan en impedir que los demás puedan tener sitios adecuados para fumar sin molestar ni ser molestados.

Copyright El País, 2011.

Publicado por Fernando Savater
En diario clarín
02/01/2011

viernes, 31 de diciembre de 2010

Es extraño que te extrañe

Creía que la vida
nos vería envejecer juntos.
Creía
tantas cosas
en las que ya no creo.

Sentía la necesidad
de no tenerte
atada a mi umbral
posada en mi regazo.

Hoy,
luego de tempestades
en la lejanía te siento
más cerca que nunca

Inmerso en mi locura
es extraño pensarte
es extraño extrañarte.
Y en esta noche triste
sólo me nace llorar.

Emmanuel

sábado, 4 de diciembre de 2010

Ausencia

Danzando en la noche
me encuentro,
pero no puedo hallarme.

Sólo creo ser
sin ser lo que soy
sin saber lo que un día
pudo haber sido.

Me cuesta creer,
si no lo viera,
que una mirada
pueda expresar
la transparencia de un alma.

En ocasiones siento
que el tiempo se detuvo,
que no partiste en ese taxi
llevándote, tal vez,
una porción de mi ser.

Emmanuel

domingo, 21 de noviembre de 2010

Ale, querido

Me propongo aquí hablar de una persona que, aunque sigue en nuestros corazones, ya no nos acompaña físicamente porque la vida así lo decidió. Tarea muy dificultosa, y más cuando se trata de alguien tan querido y que ha sido tan importante en mi formación profesional y personal. Cabe destacar que mi intención es, humildemente, hablar en representación de todos sus alumnos y compañeros de la facultad.

Alejandro Lafleur: investigador, escritor, guionista, humanista, profesor, músico, compositor, poeta y, sobre todo, amigo. Por más sorprendente que parezca, todas esas facetas cabían en él, y desarrolló cada una de ellas desde lo más profundo de su corazón. En todo lo emprendido dejaba cuerpo y alma, se daba completo y tenía mucho, muchísimo para dar. Si bien eso pudo haber sido algo que de alguna forma lo fue desgastando, también es lo que le daba vida y considero que esa era su forma de vivir, que no hubiera podido hacerlo de otra manera. Así era Ale.

Mi primer acercamiento fue allá por el año 2007, como un estudiante más de su materia. Y cuando me refiero a su materia, lo digo con todo lo que ello significa, porque doy fe que la forma en que él daba sociología de las organizaciones, era distinta al resto. Como decía, llegué a su curso por recomendación de un amigo (Iván Quiroga), y de a poco fui conociendo lo que proponía en sus clases y las ideas que transmitía. Noté el tipo de profesor y, sobre todo, de persona que tenía enfrente, con su mezcla de extravagancia y sencillez a la vez para explicar las cosas y tratar de abrir las mentes de sus estudiantes. Plantear que las cosas no vienen dadas porque sí, sino que son constructos sociales, y que el poder no es sólo hegemónico, que cada uno puede ejercerlo desde su pequeño lugar y, a la vez, resistirse a las formas imperantes.

Esas cuestiones quedaron resonando en mi cabeza y siempre, de alguna forma, trataba de mantener el contacto con aquel profesor que destapó frente a mí un mundo o, tal vez, la verdadera cara de nuestra realidad, la cual aún no comprendía. Fue al tiempo que me ayudó, motivó, incentivó e hizo lo posible para que yo pudiera lograr hacer algo que realmente me gusta, orientándome hacia la investigación y la docencia. Fue gracias a él que emprendí este camino y alguna vez le dije que era mi mentor, a lo que me corrigió diciendo “no Emma, yo soy tu tutor”. Gran justeza había en sus palabras, aunque significó y significa mucho más para mí, un gran amigo.

En su faceta académica, ámbito en el cual tuve el honor de acompañarlo por un tiempo, llevó a cabo una vasta y muy rica experiencia. Corriendo el riesgo de quedarme corto, me permito mencionar aquí parte de todo su aporte.

Conocedor de autores como Weber, Durkheim, Marx, Crozier, Elías Canetti, Bauman, Bourdieu, Simon, Hall, Morgan, Coser, entre otros y sobre todo gran analizador de la obra de Foucault. Estudió a fondo temas tan controvertidos como el poder, la cultura, la burocracia, la comunicación, las formas de control y dominación social, la corrupción, el tráfico de drogas, las instituciones totales (en especial las cárceles) y tantos más, poniendo su mirada crítica en cada uno de ellos y la visión de que el ser humano debe ser libre y autónomo frente a la realidad impuesta histórica y socialmente.

Resurgido de la oscuridad de la cárcel, lugar en el cual la mayoría toma otro camino, él decidió formarse y desarrollar la sociología desde lo más profundo de su ser. Profesor en las asignaturas Administración General, Sociología de las Organizaciones, Seminario de integración y aplicación y también en posgrados. Transmitió por casi 20 años en las aulas, todas sus ideas y creencias, dando un lugar de participación a los estudiantes para que puedan expresarse en forma crítica, estando o no de acuerdo con ellos, y remarcando siempre que debían ser las ideas propias de cada uno. Fomentando que la realización de una persona es poder pensar por uno mismo, sin estar sesgados por modelos hegemónicos, y lograr desde esas bases construir conocimiento.

Dicha idea tiene, a mi entender, un valor inigualable, que permite creer por un momento en la utopía de la liberación del hombre. Todo lo que transmitía en el aula lo hacía único, lo hacía ese gran docente que no pretendía imponer sus ideas, sino interactuar con los estudiantes y enseñar contenidos importantes, al mismo tiempo que aprendía de lo que ellos pudieran dar. Hecho más destacable, ya que ese tipo de docencia no abunda.

La investigación era una gran parte de él mismo, un traje que nunca se quitaba y vivía permanentemente buscando, indagando, analizando, preguntándose cuestiones de la realidad. De esas charlas hemos tenido varias y siempre surgían cosas interesantes. Era algo que lo apasionaba, buscar respuestas al por qué de determinadas acciones por parte de ciertas personas que, lejos de conferirse en humanitarias, las consideraba capaces de hacer cualquier cosa por obtener un poco más de poder, sin escrúpulos. Y eso, le dolía en lo más profundo.
Por eso se dedicó a Proyectos de Investigación Social, de la mano del Dr. Francisco Suarez, indagando en temas tan controvertidos como poco abordados por las teorías en general. Así, fue analista de la corrupción, políticas de drogas, poder en las organizaciones, organizaciones culturales, problemas y programas sociales, sociología del castigo, instituciones de encierro, el propio sistema carcelario, siendo muy crítico de éste último, y adscribiendo a una corriente más bien abolicionista.

Con respecto a todos estos temas ha desarrollado varios trabajos de investigación, intentando meterse en el corazón de la problemática planteada, para poder llegar a lograr algo y no sólo abordarlos en forma efímera. Fruto de esas experiencias, es autor de varias publicaciones y disertaciones, que ha expuesto en diversos escenarios.

Entre sus publicaciones se encuentran dos libros, uno en coautoría con Matías Godio, titulado “Operación Sarli, una crónica del conurbano bailantero” y el otro, su obra más preciada que aún configura material de consulta para muchos docentes e investigadores, cuyo título es “La institución total. Relaciones informales en una organización profundamente restrictiva”. En él analiza desde las entrañas de una institución carcelaria cuales son las consecuencias de las relaciones informales que se dan entre sus integrantes y como se articula todo un sistema plagado de corrupción. Si bien se encuentra ubicado en un marco sociológico, dicho libro fue narrado a partir de sus propias vivencias y escrito desde la propia cárcel, resguardándose, obviamente, de esconderlo celosamente de compañeros y guardias mientras lo realizaba.

Vivió intensamente. Subido a un tren, metáfora que él utilizaba, cuyo camino a recorrer tal vez ya conocía. Su propio tren, su propio proyecto de vida. Así era Ale. Poniéndole el sabor de la música a las clases y citando ideas de Foucault en sus canciones, como “En el desierto”, todas sus facetas fluían en un solo cuerpo. Todavía recuerdo su contestación al atenderme el teléfono cuando lo llamaba: “Emma, querido”, así de fraternal era siempre, y todavía a veces me parece verlo venir por los pasillos de la facultad…

Solo tengo hacia Ale palabras de agradecimiento, por haberme incentivado a seguir un camino, por haberme abierto las puertas hacia él, por haber confiado en mí siempre y por haberme inculcado su visión de la realidad y que es posible vivir dedicándose a lo que uno realmente desea.

Es por eso que me gustaría poder continuar infundiendo sus ideas en el aula y en cada actividad que desarrolle. Llevo varias de sus creencias en la sangre ya y tener esa posibilidad de transmitirlas sería una forma de agradecer todo lo que él me ofreció siempre.

Solo me resta decir que, aunque el tiempo pase, “y por más que no te pueda ver ni oír, sé muy bien que estás aquí”…

Emmanuel
Leído en el Homenaje a Alejandro Lafleur
en Planet Music
20/11/2010

jueves, 28 de octubre de 2010

El arte de amargarse la vida (extracto)

Autocumplimiento de las profecías

Por: Paul Watzlawick

En el periódico de hoy, su horóscopo le advierte (y también aproximadamente a 300 millones más que nacieron bajo el mismo signo del Zodíaco) que usted puede tener un accidente. En efecto, a usted le pasa algo. Por tanto, será verdad que la astrología tiene gato encerrado.

O ¿cómo lo ve usted?, ¿está usted seguro de que también le habría ocurrido un accidente, si no hubiese leído el horóscopo?, ¿si usted estuviese realmente convencido de que la astrología es un bulo craso? Naturalmente, esto no puede explicarse a posteriori. Es interesante la idea del filósofo Karl Popper que dice —simplificando mucho- que la profecía horrenda del oráculo a Edipo se cumplió precisamente porque éste la conocía e intentó esquivarla. Y justo lo que hizo para escaparse de ella, fue lo que llevó al cumplimiento de lo que había dicho el oráculo.

Si ello es así, aquí tendríamos otro efecto de la evitación, es decir, su virtud de atraer en determinadas circunstancias justamente lo que pretende evitarse. ¿Qué circunstancias son éstas? Primero, una predicción en el sentido más amplio: cualquier expectación, temor, convicción o simple sospecha de que las cosas evolucionarán en este sentido y no en otro. Hay que añadir que dicha expectación puede ser desencadenada tanto desde fuera, por ejemplo, por personas ajenas, como por algún convencimiento interno. Segundo, la expectación no ha de verse como expectación sino como realidad inminente contra la que hay que tomar enseguida unas medidas para evitarla. Tercero, la sospecha es tanto más convincente cuanto más personas la compartan o cuanto menos contradiga otras sospechas que el curso de los acontecimientos ha ido demostrando.

Así, por ejemplo, basta la sospecha -con o sin fundamento, no tiene importancia- de que los otros cuchichean o se burlan en secreto de uno. Ante este «hecho», el sentido común sugiere no fiarse de los otros. Y como, naturalmente, todo sucede detrás de un velo tenue de disimulo, se aconseja afinar la atención y tomar en cuenta hasta los indicios más insignificantes. Sólo hace falta esperar un poco y pronto puede uno sorprender a los otros cuchicheando y disimulando sus risas, guiñando el ojo e intercambiando signos conspiradores. La profecía se ha cumplido.

De todos modos, este mecanismo funciona realmente sin fallos, si usted no ajusta las cuentas consigo mismo de la contribución que usted haya aportado al caso. Después de lo que usted ha aprendido en los capítulos anteriores, esto no le parecerá muy difícil. Además, una vez que el mecanismo se ha puesto en marcha, ya no se puede comprobar más ni tiene interés alguno averiguar qué fue lo primero: si su conducta desconfiada fue la que provocó las risas de los otros o si las risas de los otros le hicieron a usted desconfiado.

Las profecías autocumplidas crean una determinada realidad casi como por magia y de aquí viene su importancia para nuestro tema. No sólo ocupan un lugar fijo de preferencia en el repertorio de cualquier aspirante a la vida amargada, sino también en ámbitos sociales de más envergadura. Si, por ejemplo, se impide a una minoría el acceso a ciertas fuentes de ingresos (pongamos, por caso, a la agricultura o a cualquier oficio manual), porque, en opinión de la mayoría, es gente holgazana, codiciosa o sobre todo «no integrada», entonces se les obliga a que se dediquen a ropavejeros, contrabandistas, prestamistas y otras ocupaciones parecidas, lo que, «naturalmente», confirma la opinión desdeñosa de la mayoría. Cuanto más señales de stop ponga la policía, más transgresores habrá del código de circulación, lo que «obliga» a poner más señales de stop. Cuanto más una nación se siente amenazada por la nación vecina, más aumentará su potencial bélico, y la nación vecina, a su vez, considerará urgente armarse más. Entonces el estallido de la guerra (que ya se espera) es sólo cuestión de tiempo. Cuanto más alta es la tasa de impuestos en un país, para compensar así los defraudes de los contribuyentes, que, naturalmente, ya se supone de antemano no van a ser sinceros, más ocasión se da a que también los ciudadanos honestos hagan trampa. Si un número suficiente de personas cree un pronóstico que dice que una mercancía determinada va a escasear o a aumentar de precio (tanto si «de hecho» es verdad como si no lo es), vendrán compras de acaparamiento, lo que hará que la mercancía escasee o aumente de precio.

La profecía de un suceso lleva al suceso de la profecía. La única condición es que uno se profetice o deje profetizar y que luego lo considere un hecho con consistencia propia, independiente de uno mismo o inminente. De este modo se llega exactamente allí donde uno no quería llegar. Con todo, el especialista sabe cómo evitar que llegue. De ello vamos a hablar acto seguido.

Paul Watzlawick
El arte de amargarse la vida
1983

jueves, 7 de octubre de 2010

Buscando inspiración

Ahora no,
no puedo estar con vos
estoy buscando algo,
escapando.

Recorro lugares
paisajes hermosos,
expresiones de la naturaleza
que me atrapa en su encanto,
pero sigo buscando.

Me fijo en la almohada
las sábanas parecen infinitas,
el sol tampoco da respuestas
los frutos endulzan mi boca,
y sigo buscando.

El mar se acerca
enjuaga mi piel,
destellos de sal
yo vuelvo hacia ti.

Que tonto fui
no supe percibir,
lo que yo buscaba
estaba justo frente a mí.

Emmanuel

sábado, 2 de octubre de 2010

No che

Considerada el fin del día
o el comienzo de algo,
la noche acecha y acompaña
con su silencio.

Especial momento
de reflexión y desorden,
describe su alegato
escribe su expresión.

Me desgarro las vestiduras
la piel, la carne
sólo queda un hilo de ausencia
de pié,
frente a mí.

Las noches venideras
mostrarán su desdén,
mi alma estará sola
esperando un abrazo.

Emmanuel

martes, 21 de septiembre de 2010

El zoo humano (extracto)

Introducción

Por: Desmond Morris


Cuando las presiones de la vida moderna se vuelven opresivas, el fatigado habitante de la ciudad suele hablar de su rebosante mundo como de una jungla de asfalto. Es ésta una forma colorista de describir el modo de vida en una comunidad urbana densamente poblada, pero es también sumamente inexacta, como puede confirmar cualquiera que haya estudiado una jungla verdadera.

En condiciones normales, en sus habitats naturales, los animales salvajes no se mutilan a sí mismos, no se masturban, atacan a su prole, desarrollan úlceras de estómago, se hacen fetichistas, padecen obesidad, forman parejas homosexuales, ni cometen asesinatos. Todas estas cosas ocurren, no hace falta decirlo, entre los habitantes de las ciudades. ¿Revela, pues, esto, una diferencia básica entre la especie humana y otros animales? A primera vista, así parece. Pero esto es engañoso. También otros animales observan estos tipos de comportamiento en determinadas circunstancias, a saber, cuando se hallan confinados en condiciones antinaturales de cautividad. El animal encerrado en la jaula de un parque zoológico manifiesta todas estas anormalidades que tan familiares nos son por nuestros compañeros humanos. Evidentemente, entonces, la ciudad no es una jungla de asfalto, es un zoo humano.

La comparación que debemos hacer no es entre el habitante de la ciudad y el animal salvaje, sino entre el habitante de la ciudad y el animal cautivo. El moderno animal humano no vive ya en las condiciones naturales de su especie. Atrapado, no por un cazador al servicio de un zoo, sino por su propia inteligencia, se ha instalado en una vasta y agitada casa de fieras, donde, a causa de la tensión, se halla en constante peligro de enloquecer.

A pesar de las presiones, las ventajas son importantes. El mundo del zoo, como un padre gigantesco, protege a sus inquilinos: se suministran comida, bebida, albergue y cuidados médicos e higiénicos; los problemas básicos de supervivencia se hallan reducidos al mínimo. Hay tiempo libre en abundancia. El modo en que se emplea este tiempo en un zoo no humano varía, naturalmente, de una especie a otra. Unos animales reposan tranquilamente y dormitan al sol; otros encuentran cada vez más difícil aceptar una prolongada inactividad. Si es usted inquilino de un zoo humano, pertenece inevitablemente a esta segunda categoría. Hallándose en posesión de un cerebro esencialmente exploratorio e inventivo, no podrá reposar durante mucho tiempo. Se verá impulsado con creciente intensidad al desarrollo de actividades cada vez más complicadas. Investigará, organizará y creará, y, al final, se habrá hundido a mayor profundidad todavía, en un mundo de parque zoológico aún más cautivo. A cada nueva complejidad, se encontrará alejado un paso más de su estado tribal natural, el estado en que sus antepasados existieron durante un millón de años.

La historia del hombre moderno es la historia de su lucha para hacer frente a las consecuencias de este difícil progreso. El cuadro se vuelve confuso e induce, a la vez, a la confusión; en parte, a causa de su misma complejidad y, en parte, porque nos hallamos implicados en él en un papel dual, siendo espectadores y participantes al mismo tiempo. Tal vez pueda aclararse la escena si la contemplamos desde el punto de vista del zoólogo, y esto es lo que intentaré en las páginas que siguen. En la mayoría de los casos, he seleccionado ejemplos que serán familiares a los lectores occidentales. Esto no quiere decir, sin embargo, que me proponga referir mis conclusiones sólo a las culturas accidentales. Por el contrario, todo indica que los principios subyacentes se aplican por igual a los habitantes de ciudades de todo el mundo.

Si parezco estar diciendo: "Retroceded, camináis hacia el desastre", permítame asegurarle que no es así. En nuestro incansable progreso social, hemos liberado gloriosamente nuestros poderosos impulsos exploradores e inventivos. Constituyen una parte básica de nuestra herencia biológica. No hay en ellos nada artificial ni antinatural. Ellos nos suministran nuestra gran fuerza, así como nuestra gran debilidad. Lo que trato de mostrar es el creciente precio que tenemos que pagar por satisfacerlos, y los ingeniosos expedientes que ideamos para hacer frente a ese precio, por exorbitante que resulte. Los riesgos van aumentando continuamente, y el juego se hace cada vez más peligroso, las bajas más sobrecogedoras, y el paso más acelerado. Pero, pese a los azares, es el juego más excitante que el mundo ha presenciado jamás. Es absurdo sugerir que alguien debería tocar un silbato y tratar de detenerlo. No obstante, hay formas diferentes de jugarlo, y, si podemos comprender mejor la verdadera naturaleza de los jugadores, debería ser posible hacer el juego más remunerador aún, sin que, al mismo tiempo, se tornara más peligroso y, por fin, desastroso para toda la especie.

Desmond Morris
El zoo humano
1970

lunes, 2 de agosto de 2010

Por siempre, Ale

Hoy nos dejó Alejandro Lafleur, humanista, profesor, músico, compositor, poeta y amigo.

Sólo tengo tristeza y palabras de agradecimientos para una persona que contribuyó enormemente con mi formación profesional y humana.

Quedarás en mi corazón.

Emmanuel

martes, 20 de julio de 2010

Eternos momentos

Fuiste para mí la alternativa
a un mundo de sinsabores.
Crecimos mucho,
juntos
Vivimos mucho,
juntos.

Tantas cosas compartidas
ríos, mares
montañas, playas
amores, pasiones.
Todo etcétera quedaría corto.

Infinitas dulzuras
incontables sábanas
algunas excepciones
e incansables charlas.

Inviernos, veranos
y muchas estaciones más,
hasta llegar a la última
casi sin darnos cuenta,
final del recorrido.

Emmanuel
15/05/2010

viernes, 16 de julio de 2010

Vestigios de un amor

Triste me levanto,
llorando.
Triste me acuesto,
llorando.

El dolor que trajo
tu ausencia permanente,
delirio de los dioses
que jugaron a ser mortales
y les quedó grande.

¿No queda nada por hacer?
Me pregunto.
No queda nada por hacer.
Me respondo.

Aunque haya podido ya
sacarte de mi dedo,
seguís en mi mente
y seguirás en mi corazón.

Emmanuel
13/05/2010

jueves, 1 de julio de 2010

Blop! 18 (como Palermo) - año tres

Volvió la Blop! Sí, después de nueve meses y medio... Y ni sé hasta cuando... Algunos tips desactualizados pero (como siempre) vigentes...

1 La Ciudad de Buenos Aires está cada vez peor… Ahora llueven dos gotas y se inunda todo! Lo más complicado es transitar cuando eso pasa, y pensar que antes se decía metafóricamente: tomate un remo…

2 Que tragedia! En una de las ya comunes inundaciones, uno de los nuevos polimacri resbaló, cayó a la calle y… murió electrocutado!!!

3 Hay una tarjeta de crédito que sacó una nueva modalidad que se puede transferir de persona a persona… Por favor! Yo sabía que esto iba a pasar! Sabía que en algún momento le ibas a preguntar a alguien… aceptás tarjeta?... Sí… Se la pasa por el medio de la raya del culo, y en 5 minutos tiene la guita depositada!!!

4 Volvió Tinelli a la tele y todo lo que muestra son escándalos. Apenas empieza se “enfrentan” Alfano y Pachano, con cachetada incluida de este último. Ahora bien, lo que no entiendo es por qué las explicaciones del caso sale a darlas… Verónica Castro!!!

5 Esta sí que es una buena estrategia para reducir costos, el país se llenó de edificios exhibiendo banderas celestes y blancas, todos los negocios lo mismo, los organismos oficiales, la facultad… Con la excusa del bicentenario!!! Eso sí, después lo dejaron un mes más y les sirvió para el mundial! Lo que se dice un 2x1 con todas las letras…

6 Otra vez la solución a todos los problemas… Llegó el mundial y se acabaron: la inseguridad, las peleas entre oposición y gobierno, la gripe A… Bueno, al menos para Telefé noticias, porque para América la inseguridad sigue (pasando informes donde la gente está en remera) y Crónica sigue mostrando la sangre de las víctimas de algún asesinato…

7 Realmente esto del mundial aburre en algún punto… Por lo menos yo, ya estoy cansado de ver a Shakira cantando… el negro no puede!!!

8 Ahora también se la agarraron con un pulpo que supuestamente predijo que gana Alemania… Por todos lados aparecen videos de mascotas optando entre una bandera y otra, a ver si el presagio es diferente… Por favor!!! Yo hace tres días que puse las dos banderas, una sobra cada pepino, pero todavía estamos esperando para ver cuál es el presentimiento de… mi tortuga!!! (¡¿?!)

9 El Gobierno de la Ciudad (Macri, señores) desalojó a los puesteros con pura represión y el de bigotitos dijo muy sonriente que lo va a seguir haciendo… Ya lo decía el negro Fontanarrosa, no hay sinónimos cuando el calificativo para una persona es simplemente… un hijo de puta!

Emmanuel

lunes, 14 de junio de 2010

A 82 años de su nacimiento

He aquí mi forma de recordarlo...

Emmanuel

Un buen campo para desarrollar su personalidad, hasta por contradicción, fue su propia familia. Tanto el tronco paterno, Guevara Lynch, como el materno, De la Serna, arrancaban de viejos linajes aristocráticos, aun anteriores a la independencia argentina. Pero tanto unos como otros habían perdido lo principal de sus patrimonios, y los padres del Che, en los hechos, debieron edificar su posición como familias corrientes de clase media, a partir de niveles bastante bajos. En esta situación particular, el origen aristocrático se convirtió en un verdadero obstáculo, porque los compromisos con el pasado impidieron más de una vez al padre realizar buenos negocios en el presente. La absoluta certeza de que un hidalgo no puede descender a ninguna inmoralidad, y lo corriente que son éstas en el comercio, aprisionaron al padre del Che en la alternativa de ganar dinero o seguir siendo un caballero, como sus antepasados. De más está decir que eligió lo segundo, y que el Che heredó íntegramente el espíritu generoso de su padre, llevándolo a un plano superior que sólo podía materializarse en la revolución social y la implantación de la justicia en el mundo entero. El hogar de los Guevara fue, además, socialmente abierto y democrático, intelectualmente activo y políticamente progresista, sin perder el marco de aristocracia añeja. Por su procedencia familiar, el Che pudo ser recibido por las grandes familias de la nobleza provinciana, en la ciudad de Córdoba, o en Buenos Aires, como un igual. Por la posición económica, sus compañeros de juegos fueron hijos de funcionarios del gobierno, o de profesores de colegio, o caddies de los campos de golf cercanos a su casa.

Una familia con estas características debía, sentirse conmovida con la guerra de España, que estalló cuando el Che tenía ocho años. La guerra española emocionó a la Argentina como un conflicto propio, y el país se dividió en “franquistas” y “leales”. Las calles de Buenos Aires y de las grandes ciudades de provincias fueron escenario de choques armados y manifestaciones populares, que un gobierno militar de extrema derecha más de una vez no pudo controlar. Un tío de Che, poeta refinado, sintió el sacudimiento de la guerra lejana y viajó a España, escribiendo a su regreso un libro, España bajo el comando del pueblo, que también marcó su adhesión al comunismo. La madre, como el padre, eran laicos, con ese estilo particularmente agresivo que caracteriza a quienes han sido educados en colegios religiosos –lo que, por lo menos en el caso de la madre, había tenido lugar bajo la tutela de monjas católicas muy estrictas–.

En este ambiente familiar, lo natural era la pasión por la justicia, el repudio al fascismo, el desdén religioso, la curiosidad por la literatura y el amor por la poesía, la prevención contra el dinero y los métodos para ganarlo. Y también la rebeldía personal, cuya gradual comprensión de los problemas sociales, lo llevaría a su rol principal de revolucionario. No quería que mataran lo mejor que había en él: de eso estaba seguro.

Ricardo Rojo
Mi amigo el Che
1985

sábado, 27 de marzo de 2010

Las vueltas de la historia

Por: Martín Caparrós

¿Cuándo podremos hacer para los vivos? ¿Cuándo, pensar la muerte antes que llegue, para que tarde más? ¿Cuándo, no ser sus fieles servidores? Un pueblo tranquilo, lejanamente suizo en la parte rica de la provincia más rica del país: Baradero y un problema de motos y muchachos y abusos de poder. Todos en el pueblo saben que esas cosas pasan, las comentan, las condenan incluso:

–Esos canas son unos animales. Si siguen así un día van a matar a alguien.

–Sí, ahí sí que se va a pudrir todo.

Pero esperan. Lo comentan, lo condenan, lo predicen: lo esperan. Entonces, una mañana, pasa: dos chicos que salen de un baile –ya todos lo sabemos– y que, no sabemos bien cómo, son embestidos por unos policías, muertos por unos policías. Y entonces sí, en un par de horas, el pueblo arde: literalmente arde. (De vez en cuando, aquí y en tantos otros sitios, se rompen las barreras: señoras y señores quemando su municipalidad en Baradero, señoras y señores saqueando negocios en Concepción; los desbordes muestran que la aceptación de las reglas es un estado siempre provisorio y que alcanza con una buena excusa, una excepción equis o igriega, para pasarles por encima. Y lo más curioso es que las autoridades comparten esa idea de la excepción que justifica –cagarse en– la regla: al principio el gobierno chileno no quiso mandar a reprimir los saqueos, el intendente de Baradero ordenó a la policía que no actuara.)

En síntesis: el pueblo ardió, porque sí hubo muertes, y las muertes justifican quemar todo. Es, antes que nada, una falta espantosa de imaginación: ¿por qué, cuando todos saben que algo puede pasar, es necesario que pase para causar o justificar la acción? Una falta espantosa de política: la política, supongamos, trata de exactamente eso: de prever lo que puede pasar y ofrecer soluciones antes de que pase.

Pero esa necesidad de muertos es, también, sobre todo, uno de los efectos más persistentes de la dictadura militar: el efecto Madres. “Los legados de la patota militar fueron muchos, variados. No sólo una estructura social que empezó a cambiar entonces y terminó de conformarse con el menemismo, no sólo una economía que renunció a cualquier sueño de producción sofisticada o autónoma, no sólo una banalización de los debates y el consumo cultural, sino también un raro cambio en las formas de la movilización.

–Che, mañana hay una marcha por Cabezas.

–Ah, claro, vamos. Y después se junta en Tribunales con el acto por la Amia

Es notable: el modelo derechos humanos de los años ‘80 organiza buena parte de las actividades políticas actuales –fuera de la politiquería de los partidos tradicionales. En estos años, la mayoría de las grandes movilizaciones en las calles argentinas han salido a preguntar quién mató a los muertos, según aquel modelo: María Soledad, la embajada, la Amia, Bulacio, Bru, Cabezas y los otros. Es curioso que ahora, en tiempos duros, la protesta social que más mueve sea esa: buscar responsabilidades por las muertes”, escribí hace muchos años, y el modelo persiste. Aunque, desde entonces, la derecha también se lo apropió: el ingeniero Blumberg avanzaba sobre el cuerpo de su hijo, la familia Rucci lo intentó, los jefes del Campo en los caminos temían y deseaban una muerte que los llevara en andas al triunfo. Por eso los K, astutos, se cuidaron –y se cuidan– de esa muerte como de la peste más bubónica. Porque las muertes justifican quemar todo: porque nos cuesta mucho hacer política sin muertos.

Es, decíamos, el efecto Madres: un efecto involuntario, que tiñó la política argentina de las últimas décadas. Con una diferencia básica: cuando las madres empezaron a pedir por sus hijos no pedían por muertos, pedían por desaparecidos. No sabían qué había pasado con ellos –querían saber– y suponían que sus hijos todavía estaban vivos, retenidos –en algunos casos era cierto– y que sus reclamos podían devolvérselos. Ahora, en cambio, los reclamos son denodadamente post mortem, y no es lo mismo: parece como si ningún gesto político –ninguna exigencia o petición– fuera del todo legítimo sin su cuota de sangre. Pero no es necesario que sea necesario. “Creo, cada vez más, que en un país donde los vivos están lo suficientemente jodidos podríamos empezar a darle más importancia a sus reclamos. Si no, si seguimos dejando que los pedidos por los muertos ocupen casi todo el panorama, los militares del 76 se siguen burlando de nosotros: no encontramos la manera de dejar de funcionar según el modelo que ellos, con su violencia, nos obligaron a aceptar. Seguimos manteniendo los mismos reflejos defensivos de cuando ellos nos corrieron a tiros y torturas. Seguimos siendo, una y otra vez, sus víctimas”, pensaba entonces.

Y pienso de nuevo ahora, ante la plaza. Este 24, el rito anual se repite: otra vez salimos a la calle el día en que los militares decidieron salir, otra vez la maniobra es defensiva. Pero, en estos últimos años, el sentido de estas marchas fue cambiando –porque la historia ha vuelto.

Uno de los grandes logros del menemismo –que tuvo tantos, tan dañinos– fue acabar con la historia. Durante décadas, la historia había sido un agente político importante en la Argentina: en los sesenta, por ejemplo, un partido podía trazar la línea San Martín-Rosas- Perón y tenía algún sentido; otro podía hablar de Mitre y de Sarmiento como sus antecesores inmediatos, y tenía otro. Menem rompió con todo eso –la historia dejó de tener un signo político claro– y lo celebró tan apropiadamente con una línea de billetes de banco –los primeros convertibles– donde Sarmiento valía 50 y Rosas 20; donde los enemigos que habían sido irreconciliables se conciliaban en el uno a uno, tranquilos, porque ya ninguno significaba gran cosa en aquella promesa de presente continuo.

Desde el 2001, con el fin de la fiesta, la historia fue volviendo poco a poco al debate político. Y el período que lo capturó ya no fue el siglo XIX sino el final del XX: la dictadura militar. Este gobierno fue decisivo para eso: hizo de su repudio a esa dictadura y su dudosa continuidad con los militantes muertos su gran plataforma progre. Con lo cual la dictadura empezó a ser el centro de una conversación que ya no se limitaba a proclamar qué malos eran los malos, militares caca culo pis. Se empezó a discutir, surgieron bandos; contra la difusión de la versión militante pasada por K aparecieron versiones antimilitantes que no se habían atrevido a manifestarse: historiadores de la derecha como Reato u O’Donnell propusieron versiones diferentes de la versión derechos humanos oficial. Y en medio del debate, por fin, empezó a desarmarse la noción consagrada de que la dictadura fue un paréntesis en nuestra vida democrática, abierto en 1976 y cerrado en 1983. En esa lectura moral, despolitizada de la dictadura, “la Memoria” se presentaba como un rasgo común que nos unía: frente a la maldad de esos militares tan malos, estar en contra de ellos y a favor de “la Memoria” se hacía obligatorio. Por eso ayer jueves Clarín se quejaba de que, en la plaza de Mayo, el 24, “la fisura entre ultraoficialistas y opositores empañó un acto que debió ser de unidad nacional”.

Pero, últimamente, más sectores se acercaron a la idea de que el efecto más grave de esos crímenes no fueron los crímenes en sí mismos –con ser tan graves– sino la Argentina actual: que somos la sociedad que esos militares empezaron a armar. O sea: empezaron a leer como continuidad lo que siempre se había leído como corte, y a buscar a sus beneficiarios: se dividían ciertas aguas. El gobierno K adoptó, cuando le convino, esa idea de la continuidad. Cuando rompió con Clarín, por ejemplo, los reproches por sus actitudes en la dictadura y por el origen de los hijos de la viuda de Noble fueron su arma principal, incontestable. (Mientras, la pelea K-medios sigue ardiendo. La Avenida de Mayo, el miércoles, estaba empapelada de tapas pro-golpe de Clarín y La Nación en 1976; el jueves La Nación, que pasó la dictadura con calma y beneficio, les reprochó a los Kirchner –que también– que se quisieran apropiar de los derechos humanos. Y Bonafini, el miércoles, “orgullosa de tener en el gobierno una mujer estoica”, declamó que hay que “ver solamente Canal 7, radio Nacional y AM650”; Página/12 llora en los rincones.)

Son chicanas. El discurso de la continuidad aparece más serio cuando Estela de Carlotto da, en la Plaza de Mayo, una lista de los que estaban y siguen estando, de los que aprovecharon y aprovechan: “…los Macri, los Herrera de Noble, los Bunge & Born, los Perez Companc, los Rocca, Fortabat, Blaquier y su Ingenio Ledesma, la Sociedad Rural Argentina, Mercedes-Benz, Ford, Techint, Acindar y tantos más”. Pero, si se rompe la idea del paréntesis, se hace preciso debatir en qué consiste la continuidad de aquel proceso, dónde está, dónde no: ¿en Clarín y La Nación, Macri y Techint, o también en un gobierno que paga la deuda externa y mantiene una desigualdad extrema? Esa es ahora la discusión dentro de la izquierda y el “progresismo”: cómo se traduce en la política actual esa condena de la dictadura y la defensa de los derechos humanos, esa manifestación por “la Memoria”. Qué significa ir a la plaza el 24 de marzo.

Por eso hubo dos plazas enfrentadas, sintetizando ese debate básico. Porque, de pronto, la dictadura ya no es un hecho indiscutible, fúnebre, religioso; ya entró en la historia, y la historia ha vuelto a ser una herramienta política: un espacio donde el presente está en cuestión.


Publicado por Martín Caparrós
En crítica de la argentina
25/03/2010

viernes, 19 de febrero de 2010

La carne es débil

Por: Martín Caparrós

Nos tocaron la carne –y es casi como si se hubieran metido con la vieja: con la merca no te metás, murmuran en el barrio. Somos carne, carne de nuestra carne, carne propia, carne podrida, viva, fresca, carne de cañón o de gallina, carne sobre carne. Nos gusta suponernos tangueros, futboleros, amigueros y algunos "eros" más pero, en verdad, si algo nos distingue de otros pueblos es nuestro carácter carnicero. Somos el país más carnívoro del mundo –es el único campeonato que ganamos fácil. Somos lo que comemos, dice el lugar común; somos, entonces, vaca, pero no lo llamamos vaca sino carne por antonomasia –y al resto lo que es: pollo, chancho, cordero. Somos carne: las estadísticas corrientes dicen que cada uno de nosotros consume más de 70 kilos de vaca por año; una de las más precisas, la del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, dice que en 2008 fueron 67,5. En cualquier caso, vamos primeros lejos: en la tabla nos siguen los hermanos uruguayos con 51, los tíos norteamericanos con 39, los primos brasileños con 37, los australianos con 35 y, de ahí en más, muy pocos superan los 20 kilos por año y por persona. Lo dicho: ganamos por afano.

Las estadísticas no necesitan al señor Moreno para ser inexactas; para empezar, porque contar es muy difícil en cualquier lugar, y mucho más difícil en una sociedad que se basa en la mentira y el secreto como forma de escapar del Estado y sus impuestos. Para seguir, porque sus cifras suelen usarse para confundir la realidad. Umberto Eco decía que la estadística es la ciencia que sostiene que si un señor se come dos pollos y el de al lado ninguno, cada uno se ha comido un pollo. Aquí pasa, sin duda, algo de eso: las cifras dicen que, además de la vaca, nos comemos 34 kilos de pollo por año y por persona –quintos en la tabla global– y 6 de chancho –mal que les pese a ellas– y, o sea que cada uno de nosotros se comería casi 110 kilos de carnes anuales. Para lo cual cada cual tendría que zamparse 300 gramos de carnes cada día. Y como está claro que hay vegetarianos, bebés, enfermos, viejos y, sobre todo, pobres que no tienen forma de comer 300 gramos diarios, los que sí comemos deberíamos englutir muchos más: hay algo en esos números que no termina de cerrar. Pero sirven como medida convencional: la que indica que somos, antes que nada, una horda de carnívoros como no existe otra. Y que, por eso, cuando nos tocan la carne, saltamos como leche hervida.

La carne de vaca ya cuesta, como sabemos, casi un 50 por ciento más que en Navidad, y nada indica que no vaya a seguir en esa cuesta. Por lo cual aparecen las respuestas: nos indignamos –es lógico que nos indignemos–, compramos menos carne –es lógico que compremos menos carne–, aparecen incluso llamados a una “huelga de consumidores de carne”: los ex ciudadanos, convertidos en consumidores, reclamamos como podemos. Es un reparto de tareas: la clase media amenaza con dejar de comprar para que le cobren menos la comida, la clase baja interrumpe el tránsito para que le den con qué comprar comida. En cualquier caso, la comida se convierte en centro del debate –y eso siempre es peligroso para un gobierno. Y más si hay carne de por medio: pocas cosas pueden perjudicarlo más ante la famosa opinión pública –(a) la gente– que la sensación de que “ya no se puede ni comer un bife”.

El aumento de la carne, nos explican, tiene causas puntuales: la sequía de los dos últimos años disminuyó los rebaños y llevó a matar “vientres” –vacas paribles– cuya falta empezamos a notar ahora, cuando hay menos terneros para el sacrificio. Y que también influyen las cotizaciones internacionales, los permisos o no para exportar, los precios de los piensos y demás insumos y, pode- rosa, la codicia de los intermediarios –esa cima inútil del capitalismo de mercado.

Pero la causa principal es general y sostenida: somos, cada vez más, un país carnicero que se queda sin carne. Es uno de los efectos más brutales de nuestra deriva sojera –y uno de los que menos se debaten. Durante todo el siglo XX, el reparto de las tierras agropecuarias argentinas era más o menos claro: las más fértiles se usaban para agricultura, el resto para ganadería. Con la mejora de las técnicas agrarias, cada vez más tierra ganadera se volvió cultivable. Y, frente al rendimiento de la soja, la vaca, en horas bajas, no pudo competir viva ni muerta: ni su leche ni su carne alcanzan rendimientos comparables. Por lo cual el océano sojero se extendió, el rebaño patrio se achicó en más de un 20 por ciento en los últimos treinta años y, además, se fue transformando velozmente. Muchos de los que criaban vacas en el campo empezaron a encerrrarlas y a alimentarlas con granos, piensos, vitaminas: el feedlot, que requiere mucho menos espacio y produjo, ya el año pasado, la mitad de nuestra carne. Que, así, va perdiendo la característica que la hizo diferente de las demás, buscada y cotizada: que, en vida, retoza por el prado y come pasto. Es un clásico ejemplo de esputo ascencional en su momento descendente.

A la vaca todavía no le llegó la tecnología, no hay cómo apurarla. En el tambo una vaca, si es muy buena, te puede dar veinte litros de leche por día, pero eso dura seis o siete meses; después hay que dejarla que se preñe y eso no hay forma de cambiarlo. Pero cuando están en feedlot es todo un proceso, porque los chanchos se comen la mierda de las vacas, las gallinas se comen la mierda de los chanchos y nosotros, que somos más limpitos, nos comemos la gallina y la vaca y el chancho. Se salva, por supuesto, la carne de lujo, la que va para las marcas elegantes y sobre todo la de la cuota Hilton, la que se exporta. Ésa sigue siendo rentable, sigue teniendo lugar y sigue recibiendo sus cuidados.

Me dijo, hace tiempo, un tambero o ex tambero de Río Cuarto. Y que si esto sigue así la carne verdaderamente argentina sólo se va a conseguir fuera de la Argentina. Pero eso es casi una paquetería; el problema central es que cada vez hay menos carne para que todos –los argentinos que todavía pueden– la compren y la coman. Que la base de nuestra identidad va a ser para menos todavía: que el proceso de exclusión va a terminar de hacerse carne en el asado.

Fue, decíamos, un desarrollo largo, y es un caso testigo para pensar para qué sirve, en nuestras sociedades, un gobierno –o incluso un Estado. Porque lo que pasó fue, desde un punto de vista mercantil, perfectamente lógico: si un productor ganaba más arrendando su campo a un pool sojero que criando ganado, por qué no lo iba a hacer: es el capitalismo desregulado en todo su esplendor –y la evidencia de lo obvio: si el funcionamiento económico queda librado al mercado, cada quien buscará lo mejor para su provecho individual. Que, como bien sabe Perogrullo, no suele ser lo mejor para el provecho colectivo, general. El papel de los que dirigen el Estado consiste, en teoría, en evitar que eso suceda: en pensar, proponer y consensuar lo que sería mejor para el bien común y tratar de llevar adelante esas ideas. Digo: que, si cada “hombre de campo” dice que con la soja gana más y que en su campo va a plantar lo que quiera aunque no haya nunca más una vaca en la Argentina, existan planes alternativos para convencerlo y compensarlo, de modo que ese interés común se imponga sin lesionar demasiado su interés individual –y que ese hombre entienda que su interés individual depende estrechamente del de todos.

O por lo menos eso dice la doctrina demócrata más clásica y eso es lo que el Estado argentino nunca hace, y menos en el caso de la transformación sojera –que sucedió, casualmente, durante la década con menos Estado de la historia patria. Y que no se revirtió en los últimos años porque el gobierno de este Estado levemente reconstituido se regodeaba recaudando con la soja una cantidad de dinero que la vaca no habría producido en lo inmediato: pan para hoy, hambre para años. Y porque este gobierno arrastra –y a veces incrementa– la tara habitual de nuestro Estado: un ejecutivo sospechado por todos los flancos –como la mayoría de sus predecesores– que no tiene plafón para proponer e imponer ciertos modelos. ¿En nombre de qué idea del bien común, qué proyecto, qué legitimidad?

No lo hicieron, y la carne sube. Nadie lo previó –o no se interesó en desactivarlo– y así estamos. Un Estado con proyecto y verdadera capacidad de intervención no es un lujo o un capricho ideológico: es lo único que consigue que un país con economía de mercado no se caiga a pedazos. Alguna vez, supongo, vamos a tener algo de eso. Mientras tanto, la carne se nos escapa y ese rasgo rojizo, sanguinolento, casi único de nuestra identidad se va con ella. Nada es gratis, y estos procesos menos. Argentinos –decía Ortega–, a los bifes.

Publicado por Martín Caparrós
En crítica de la argentina
19/02/2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

Herida

Subestimaron mi fuerza
poder que no imaginaban,
creyeron que les pertenecía
creyeron…

Son ustedes quienes habitan en mí
humanidad no muy agradecida
yo soy universo,
si pacha lo significó alguna vez
no duden de eso.

Mi fuerza cae ahora
comienza a sentirse
terremoto, alud, sismo.

No es venganza
no
es simplemente inevitable.

Emmanuel

domingo, 31 de enero de 2010

Y

Y las montañas que ahora veo, vuelven a ser edificios.

Y el río, pavimento.

Y las veredas ya no son de pasto.

Y el cielo no muestra todas sus estrellas.

Y mi puerta, ya no tiene cierres.

Emmanuel

domingo, 24 de enero de 2010

Una nueva década

Hace unos días ya, comenzó un nuevo año y una nueva década. No para todos, pero sí para la mayoría, si tenemos en cuenta los medios de comunicación, lamentables formadores de la opinión pública. Quizás esta mención llegue a destiempo a mi blog, yo prefiero llamarlo atemporalmente.

El siguiente es un texto de Eduardo Galeano, refiriéndose al comienzo del milenio. Diez años después no todo a cambiado mucho, o, al menos, los deseos de que cambie siguen siendo los mismos. Espero les guste, es necesario a veces dejar de lado la vorágine del día a día y darle su lugar al delirio, lo único que, en ciertas ocasiones, da un poco de esperanza.

Emmanuel

El derecho al delirio

Por: Eduardo Galeano

Ya está naciendo el nuevo milenio. No da para tomarse el asunto demasiado en serio: al fin y al cabo, el año 2001 de los cristianos es el año 1379 de los musulmanes, el 5114 de los mayas y el 5762 de los judíos. El nuevo milenio nace un primero de enero por obra y gracia de un capricho de los senadores del imperio romano, que un buen día decidieron romper la tradición que mandaba celebrar el año nuevo en el comienzo de la primavera. Y la cuenta de los años de la era cristiana proviene de otro capricho: un buen día, el papa de Roma decidió poner fecha al nacimiento de Jesús, aunque nadie sabe cuando nació.

El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.

Una invitación al vuelo. Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:

el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;

en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;

la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;

el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;

la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;

se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;

en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;

los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;

los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;

los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;

los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;

la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;

la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;

nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;

el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;

la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;

nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión;

los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;

los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;

la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;

la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;

la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;

una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;

en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;

la Santa Madre Iglesia corregirá las erratas de las tablas de Moisés, y el sexto mandamiento ordenará festejar el cuerpo;

la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: «Amarás a la naturaleza, de la que formas parte»;

serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;

seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;

la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.

Eduardo Galeano
Patas arriba. La escuela del mundo al revés
El derecho al delirio
1998

jueves, 31 de diciembre de 2009

Terminar el año con Cortázar


Como no te puedo tener

Como no te puedo tener te escribo, te inhibo e invento. Como no te puedo tener te borro, invado y espero, como es imposible tenerte te pienso, te plasmo y te encuentro. Como no te puedo tener te sigo, te esculpo y te sangro. Como no te puedo tener te anido, te grieto, te enredo, te endemonio. Como no te puedo tener te imposto en lenguaje, palabra y cura. Como no te puedo tener te hablo, señalo y escucho. Aunque no te pueda, deba y quiera tener, te tengo, justo ahí donde no me puedas tener, porque teniéndonos estamos sin existir, tal y como si nos pudiésemos tener.

Julio Cortázar (de dudosa procedencia)

Extracto de Rayuela - Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortázar

jueves, 26 de noviembre de 2009

Miradas

Las miradas no escuchan
no hablan, no tocan, no sienten
o eso dicen
pero mienten.

Al calor de tu cuerpo
la dulzura de tus besos,
agrego un factor cautivante
sin textura ni contacto
(tu mirada)

El viaje por su interior me lleva
a un interminable elixir
una realidad irreal
un mundo paralelo,
como un sueño eterno
del que no quiero despertar.

Yo creo que las miradas escuchan
hablan, tocan, sienten.

Creo en tu mirada,
a la que subí aquel día
y ya no pude bajarme.

Emmanuel

martes, 17 de noviembre de 2009

El miedo a la libertad (extracto I)

Capítulo I (extracto)
La libertad como problema psicológico
Por: Erich Fromm

La tarea propia de la psicología social es la de comprender este proceso en el que se lleva a cabo la creación del hombre en la historia. ¿Por qué se verifican ciertos cambios definidos en la estructura del carácter humano de una época histórica a otra? ¿Por qué es distinto el espíritu del Renacimiento del de la Edad Media? Por qué es diferente la estructura del carácter humano durante el período del capitalismo monopolista de la que corresponde al siglo XIX? La psicología social debe explicar por qué surgen nuevas aptitudes y nuevas pasiones, buenas o malas. Así descubrimos, por ejemplo, que desde el Renacimiento hasta nuestros días los hombres han ido adquiriendo una ardorosa ambición de fama que, aun cuando hoy nos parece muy natural, casi no existía en el hombre de la sociedad medieval. En el mismo período los hombres desarrollaron un sentimiento de la belleza natural que antes no poseían. Aún más, en los países del norte de Europa, desde el siglo XVI en adelante, el individuo experimentó un obsesivo afán de trabajo, del que habían carecido los hombres libres de períodos anteriores.

Pero no solamente el hombre es producto de la historia, sino que también la historia es producto del hombre. La solución de esta contradicción aparente constituye el campo de la psicología social. Su tarea no es solamente la de mostrar cómo cambian y se desarrollan pasiones, deseos y angustias, en tanto constituyeron resultados del proceso social, sino también cómo las energías humanas, así modeladas en formas específicas, se tornan a su vez fuerzas productivas que forjan el proceso social. Así, por ejemplo, el ardiente deseo de fama y éxito y la tendencia compulsiva hacia el trabajo son fuerzas sin las cuales el capitalismo moderno no hubiera podido desarrollarse; sin ellas, y sin un cierto número de otras fuerzas humanas, el hombre hubiera carecido del impulso necesario para obrar de acuerdo con los requerimientos sociales y económicos del moderno sistema comercial e industrial.

De todo lo dicho se sigue que el punto de vista sustentado en este libro difiere del de Freud en tanto rechaza netamente su interpretación de la historia como el resultado de fuerzas psicológicas que, en sí mismas, no se hallan socialmente condicionadas. Con igual claridad rechaza aquellas teorías que desprecian el papel del factor humano como uno de los elementos dinámicos del proceso social. Esta crítica no se dirige solamente contra las doctrinas sociológicas que tienden a eliminar explícitamente los problemas psicológicos de la sociología (como las de Durkheim y su escuela), sino también contra las teorías más o menos matizadas con conceptos inspirados en la psicología behaviorista. El supuesto común de todas estas doctrinas es que la naturaleza humana no posee un dinamismo propio, y que los cambios psicológicos deben ser entendidos en términos de desarrollo de nuevos "hábitos", como adaptaciones a nuevas formas culturales. Tales teorías, aunque admiten un factor psicológico, lo reducen al mismo tiempo a una mera sombra de las formas culturales {cultural patterns). Tan sólo la psicología dinámica, cuyos fundamentos han sido formulados por Freud, puede ir más allá de un simple reconocimiento verbal del factor humano. Aun cuando no exista una naturaleza humana prefijada, no podemos considerar dicha naturaleza como infinitamente maleable y capaz de adaptarse a toda clase de condiciones sin desarrollar un dinamismo psicológico propio. La naturaleza humana, aun cuando es producto de la evolución histórica, posee ciertos mecanismos y leyes inherentes, cuyo descubrimiento constituye la tarea de la psicología.

Llegados a este punto es menester discutir la noción de adaptación, con el fin de asegurar la plena comprensión de todo lo ya expuesto y también de lo que habrá de seguir. Esta discusión ofrecerá, al mismo tiempo, un ejemplo de lo que entendemos por leyes y mecanismos psicológicos.

Nos parece útil distinguir entre la adaptación "estática" y la "dinámica". Por la primera entendemos una forma de adaptación a las normas que deje inalterada toda la estructura del carácter e implique simplemente la adopción de un nuevo hábito. Un ejemplo de este tipo de adaptación lo constituye el abandono de la costumbre china en las maneras de comer, a cambio de la europea que requiere el uso de tenedor y cuchillo. Un chino que llegue a América se adaptará a esta nueva norma, pero tal adaptación tendrá en sí misma un débil efecto sobre su personalidad; no ocasiona el surgimiento de nuevas tendencias o nuevos rasgos del carácter.

Por adaptación dinámica entendemos aquella especie de adaptación que ocurre, por ejemplo, cuando un niño, sometiéndose a las órdenes de un padre severo y amenazador —porque lo teme demasiado para proceder de otra manera—, se transforma en un "buen" chico. Al tiempo que se adapta a las necesidades de la situación, hay algo que le ocurre dentro de sí mismo. Puede desarrollar una intensa hostilidad hacia su padre, y reprimirla, puesto que sería demasiado peligroso expresarla o aun tener conciencia de ella. Tal hostilidad reprimida, sin embargo, constituye un factor dinámico de la estructura de su carácter. Puede crear una nueva angustia y conducir así a una sumisión aún más profunda; puede hacer surgir una vaga actitud de desafío, no dirigida hacia nadie en particular, sino más bien hacia la vida en general. Aunque aquí también, como en el primer ejemplo, el individuo se adapta a ciertas circunstancias exteriores, en este caso la adaptación crea algo nuevo en él; hace surgir nuevos impulsos coercitivos (drive) y nuevas angustias. Toda neurosis es un ejemplo de este tipo de adaptación dinámica; ella consiste esencialmente en adaptarse a ciertas condiciones externas — especialmente las de la primera infancia—, que son en sí mismas irracionales y, además, hablando en términos generales, desfavorables al crecimiento y al desarrollo del niño.

Análogamente, aquellos fenómenos sociopsicológicos, comparables a los fenómenos neuróticos (el porqué no han de ser llamados neuróticos lo veremos luego), tales como la presencia de fuertes impulsos destructivos o sádicos en los grupos sociales, ofrecen un ejemplo de adaptación dinámica a condiciones externas —especialmente las de la primera— sociales irracionales y dañosas para el desarrollo de los hombres.

Además de la cuestión referente a la especie de adaptación que se produce, debe responderse a otras preguntas: ¿Qué es lo que obliga a los hombres a adaptarse a casi todas las condiciones vitales que pueden concebirse y cuáles son los límites de su adaptabilidad? Al dar respuesta a estas cuestiones, el primer fenómeno que debemos discutir es el hecho de que existen ciertos sectores de la naturaleza humana que son más flexibles y adaptables que otros. Aquellas tendencias y rasgos del carácter por los cuales los hombres difieren entre sí muestran un alto grado de elasticidad y maleabilidad: amor, propensión a destruir sadismo, tendencia a someterse, apetito de poder, indiferencia, deseo de grandeza personal, pasión por la economía, goce de placeres sensuales y miedo a la sensualidad. Estas y muchas otras tendencias y angustias que pueden hallarse en los hombres se desarrollan como reacción frente a ciertas condiciones vitales; ellas no son particularmente flexibles, puesto que, una vez introducidas como parte integrante del carácter de una persona, no desaparecen fácilmente ni se transforman en alguna otra tendencia. Pero sí lo son en el sentido de que los individuos, en especial modo durante su niñez, pueden desarrollar una u otra, según el modo de existencia total que les toque vivir. Ninguna de tales necesidades es fija y rígida, como ocurriría si se tratara de una parte innata de la naturaleza humana que se desarrolla y debe ser satisfecha en todas las circunstancias.

En contraste con estas tendencias hay otras que constituyen una parte indispensable de la naturaleza humana y que han de hallar satisfacción de manera imperativa. Se trata de aquellas necesidades que se encuentran arraigadas en la organización fisiológica del hombre, como el hambre, la sed, el sueño, etc. Para cada una de ellas existe un determinado umbral más allá del cual es imposible soportar la falta de satisfacción; cuando se produce este caso, la tendencia a satisfacer la necesidad asume el carácter de un impulso todopoderoso. Todas estas necesidades fisiológicamente condicionadas pueden resumirse en la noción de una necesidad de autoconservación. Ésta constituye aquella parte de la naturaleza humana que debe satisfacerse en todas las circunstancias y que forma, por lo tanto, el motivo primario de la conducta humana.

Para expresar lo anterior con una fórmula sencilla, podríamos decir: el hombre debe comer, beber, dormir, protegerse de los enemigos, etc. Para hacer todo esto debe trabajar y producir. El "trabajo", por otra parte, no es algo general o abstracto. El trabajo es siempre concreto, es decir, un tipo específico de trabajo dentro de un tipo específico de sistema económico. Una persona puede trabajar como esclavo dentro de un sistema feudal, como campesino en un pueblo indio, como hombre de negocios independiente en la sociedad capitalista, como vendedor en una tienda moderna, como operario ante la cinta sinfín de una gran fábrica. Estas diversas especies de trabajo requieren rasgos de carácter completamente distintos y contribuyen a integrar diferentes formas de conexión con los demás. Cuando nace un hombre se le fija un escenario. Debe comer y beber y, por ende, trabajar; ello significa que le será preciso trabajar en aquellas condiciones especiales y en aquellas determinadas formas que le impone el tipo de sociedad en la cual ha nacido. Ambos factores, su necesidad de vivir y el sistema social, no pueden ser alterados por él en tanto individuo, siendo ellos los que determinan el desarrollo de aquellos rasgos que muestran una plasticidad mayor.

Así el modo de vida, tal como se halla predeterminado para el individuo por obra de las características peculiares de un sistema económico, llega a ser el factor primordial en la determinación de toda la estructura de su carácter, por cuanto la imperiosa necesidad de autoconservación lo obliga a aceptar las condiciones en las cuales debe vivir. Ello no significa que no pueda intentar, juntamente con otros individuos, la realización de ciertos cambios políticos y económicos; no obstante, su personalidad es moldeada esencialmente por obra del tipo de existencia especial que le ha tocado en suerte, puesto que ya desde niño ha tenido que enfrentarlo a través del medio familiar, medio que expresa todas las características típicas de una sociedad o clase determinada.

Las necesidades fisiológicamente condicionadas no constituyen la única parte de la naturaleza humana que posee carácter ineludible. Hay otra parte que es igualmente compulsiva, una parte que no se halla arraigada en los procesos corporales, pero sí en la esencia misma de la vida humana, en su forma y en su práctica: la necesidad de relacionarse con el mundo exterior, la necesidad de evitar el aislamiento. Sentirse completamente aislado y solitario conduce a la desintegración mental, del mismo modo que la inanición conduce a la muerte. Esta conexión con los otros nada tiene que ver con el contacto físico. Un individuo puede estar solo en el sentido físico durante muchos años y, sin embargo, estar relacionado con ideas, valores o, por lo menos, normas sociales que le proporcionan un sentimiento de comunión y "pertenencia". Por otra parte, puede vivir entre la gente y no obstante dejarse vencer por un sentimiento de aislamiento total, cuyo resultado será, una vez excedidos ciertos límites, aquel estado de insania expresado por los trastornos esquizofrénicos. Esta falta de conexión con valores, símbolos o normas, que podríamos llamar soledad moral, es tan intolerable como la soledad física; o, más bien, la soledad física se vuelve intolerable tan sólo si implica también soledad moral. La conexión espiritual con el mundo puede asumir distintas formas; en sus respectivas celdas, el monje que cree en Dios y el misionero político aislado de todos los demás, pero que se siente unido con sus compañeros de lucha, no están moralmente solos. Ni lo está el inglés que viste su smoking en el ambiente más exótico, ni el pequeño burgués que, aun cuando se halla profundamente aislado de los otros hombres, se siente unido a su nación y a sus símbolos. El tipo de conexión con el mundo puede ser noble o trivial, pero aun cuando se relacione con la forma más baja y ruin de la estructura social, es, de todos modos, mil veces preferible a la soledad. La religión y el nacionalismo, así como cualquier otra costumbre o creencia, por más que sean absurdas o degradantes, siempre que logren unir al individuo con los demás constituyen refugios contra lo que el hombre teme con mayor intensidad: el aislamiento.

Esta necesidad compulsiva de evitar el aislamiento moral ha sido descrita con mucha eficacia por Balzac en el siguiente fragmento de Los sufrimientos del inventor: Pero debes aprender una cosa, imprimirla en tu mente todavía maleable: el hombre tiene horror a la soledad. Y de todas las especies de soledad, la soledad moral es la más terrible. Los primeros ermitaños vivían con Dios. Habitaban en el más poblado de los mundos: el mundo de los espíritus. El primer pensamiento del hombre, sea un leproso o un prisionero, un pecador o un inválido, es éste: tener un compañero en su desgracia. Para satisfacer este impulso, que es la vida misma, emplea toda su fuerza, todo su poder, las energías de toda su vida. ¿Hubiera encontrado compañeros Satanás, sin ese deseo todopoderoso? Sobre este tema se podría escribir todo un poema épico, que sería el prólogo del Paraíso Perdido, porque el Paraíso Perdido no es más que la apología de la rebelión.

Todo intento de contestar por qué el miedo al aislamiento es tan poderoso en el hombre nos alejaría mucho del tema principal de este libro. Sin embargo, para mostrar al lector que esa necesidad de sentirse unido a los otros no posee ninguna calidad misteriosa, deseo señalar la dirección en la cual, según mi opinión, puede hallarse la respuesta.

Un elemento importante lo constituye el hecho de que los hombres no pueden vivir si carecen de formas de mutua cooperación. En cualquier tipo posible de cultura el hombre necesita de la cooperación de los demás si quiere sobrevivir; debe cooperar ya sea para defenderse de los enemigos o de los peligros naturales, ya sea para poder trabajar y producir. Hasta Robinson Crusoe se hallaba acompañado por su servidor Viernes; sin éste probablemente no sólo hubiera enloquecido, sino que hubiera muerto. Cada uno de nosotros ha experimentado en la niñez, de una manera muy severa, esta necesidad de ayuda ajena. A causa de la incapacidad material, por parte del niño, de cuidarse por sí mismo en lo concerniente a las funciones de fundamental importancia, la comunicación con los otos es paa él una cuestión de vida o muerte. La posibilidad de ser abandonado a sí mismo es necesariamente la amenaza más seria a toda la existencia del niño.

Hay, sin embargo, otro elemento que hace de la "pertenencia" (need to belong) una necesidad tan compulsiva: el hecho de la autoconciencia subjetiva, de la facultad mental por cuyo medio el hombre tiene conciencia de sí mismo como de una entidad individual, distinta de la naturaleza exterior y de las otras personas. Aunque el grado de autoconciencia varía, como será puesto de relieve en el próximo capítulo, su existencia le plantea al hombre un problema que es esencialmente humano: al tener conciencia de sí mismo como de algo distinto a la naturaleza y a los demás individuos, al tener conciencia —aun oscuramente— de la muerte, la enfermedad y la vejez, el individuo debe sentir necesariamente su insignificancia y pequeñez en comparación con el universo y con todos los demás que no sean "él". A menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad. No será capaz de relacionarse con algún sistema que proporcione significado y dirección a su vida, estará henchido de duda, y ésta, con el tiempo, llegará a paralizar su capacidad de obrar, es decir, su vida.

Erich Fromm

lunes, 28 de septiembre de 2009

Ahora solo

El tiempo en tu ausencia
ya no será el mismo
se desdibuja
parece desfallecer.

Todavía creo verte
sólo a veces
pero no sos vos
sé que no lo sos
no en este presente.

Ahora solo
camino solo
duermo solo
hablo
solo.

El tiempo se esparce
pudiendo acortarse.

Ya voy hacia tu lado
esperame
con las alas abiertas.

Emmanuel

jueves, 17 de septiembre de 2009

Blop! dix-sept

Los inventos de Cris Morena... Raro hijo sería el de Cumbio... Las mesas de enlace un chiste... Jackson una tostada... Los negocios del gobierno afectan a la selección...

1 Busqué teenangels en el diccionario y encontré lo siguiente: Teen: adolescentes, Angels: sin carisma ni talento, que no tenían nada que hacer, hasta que los inventó… Cris Morena!!!

2 Hablando del tema… Ese programa es tremendo, me bastó ver dos diálogos para preguntarme cómo es que no hacen la advertencia y ponen antes de que empiece: “Ver con moderación” y “La visualización de este programa es perjudicial para la salud”

3 Escuché que Cumbio quiere tener un hijo con su novia… La idea sería fecundar un óvulo suyo con esperma de un amigo de ellas y “depositarlo” en el útero de la novia… Por favor!!! Que mezcla! Imaginen cuando nazca… Miren tiene las manitos de la madre, los ojitos del padre y la boquita de la otra madre!! Eso sí, los piecitos son del abuelo… Pero no se sabe de cual de los tres!!!

4 Me tienen podrido las botineras. Esas chicas que se engarchan a un jugador para salvarse… Perdón!!! Creo que tuve un error de tipeo… A ver… Ah no, está bien…

5 Siguen convocando las mesas de enlace en las cuales no se resuelve nada. Yo me imagino a representantes del gobierno, oposición, el campo, todos alrededor de una mesa jugando al ludo matic y nunca se ponen de acuerdo quién ganó porque… todos hacen trampa!!!

6 Leí que los fans de Michel Jackson piden que se le otorgue el premio Nobel de la paz, pero parece que no les darán el gusto… Por favor!!! Cómo no se lo van a dar?... Puede haber algo más pacífico que… una tostada!!!

7 Desde que el financiamiento del fútbol pasó a manos del estado (otro negocio de los K), escucho muchas opiniones acerca de que no es justo que lo paguemos todos… Perdón, pero cuando lo financiaba el sector privado, quién lo pagaba?... Ávila?... O los usuarios del codificado?... (¡¿?!)

8 La selección perdió el rumbo y la clasificación se complicó un poco. Los dos últimos partidos fueron un fiasco… Pero, qué les pasa a los jugadores?... Al parecer hubo una epidemia de gripe antes y los medicamentos se los proveyó… Néstor Lorenzo!!!

9 Más repercusiones del partido de Argentina… Se notó que todos quedaron preocupados por la situación de la selección… Los jugadores fueron figuras en sus respectivos equipos y el Diego… Se internó en un Spa!!! (¡¿?!)

Emmanuel

jueves, 30 de julio de 2009

la violencia de los pájaros (extractos)

Siempre creí que ésta debía ser una publicación importante. Algunos relacionan esta cifra con el oro, tal vez porque sea un metal muy valioso, yo que sé. En esta oportunidad llego a la publicación número 50 de éste, mi blog. Y para mí es más valiosa que dicho metal, ya que he seleccionado 5 poesías del libro de mi amigo/ poeta Iván Quiroga, publicado recientemente, que contiene muchas más, de las cuales ninguna tiene desperdicio y hacia las que no me quedan más que palabras de elogio.

Espero que las disfruten tanto como yo al leerlas.

Emmanuel


la violencia de los pájaros

por iván quiroga


primera carta de mi hijo

el augurio del reloj
tan triste

las 10 de hoy o las de mañana
las mismas calles
hijos que tienen hasta tu rostro
el futuro
el círculo

ocuparé tu casa
padre mío
voy a cortar idénticas flores en idénticos días
llevaré tu tranquilidad
tu buena fe
tu religión

tu paz milagrosa
que no mata y no da de comer

y allá parado frente a todas las cruces
perdiendo tu nombre entre tantos
tu cara afeitada entre la gente
a cualquiera dejaré las flores

es así
como la vida que te queda doliendo infinita
entre dos espejos


bar revolución

ser y no ser la tormenta
pero que nunca escampe
andar jugando a ser niños que juegan
redundar
perderle el hilo al círculo
y quedarse en la trampa
guardar el punto
temiendo a qué
el punto y final
para el final
precisamente
preciosamente

poetizar
infinito infinito

poeta que conjuga
yo + tú= nosotros
nosotros – yo = ellos
y algo que no cierra
amores que no cierran

oye Ernesto
cómo es esto
de ahuyentar la rima
y entrar y salir de la muerte
como de un bar
bar revolución
sábado por la noche
ésta y otras sangrías


calavera

fui a buscarte
allí a la sombra
y me dieron unos huesos
y un cordelito con tu nombre

dije
esa no eras vos
dijeron
quién más puede ser
dijeron
pon tu cara en los huesitos de su mano

y la caricia se dibujaba perfecta

no llore sobre los huesos
hombre
la calavera lo está mirando


entierrado

te amo los dedos
las uñas inmortales
hasta el último segundo
aunque a la eternidad la mire por la ventana
y mi única gloria sea haberte amado los dedos
y las uñas
hasta que no crezcan
y sí crezcan sus gusanos

aunque mi pozo no sea de la tierra de tu pozo
aunque tus dedos escapen como una rosa
y un bruto yuyal críe mi mugre

a tus uñas que guían los ríos
y no se ensucian no se entierran
tus uñas de trigo de harina de azúcar
tu patria invadiendo a la muerte
curvándose como una sonrisa

te amo los dedos
sin la caricia te amo los dedos y las uñas
aún vivos tendidos sobre mi cara
cerrándome los ojos y la boca
y la noche
atildándome para la última cita
dibujándome la cruz donde dejarás el pájaro
el beso


bueno chau
a néstor

digo
que enseñaste a mis horas
el tibio arrullo del trabajo
la fe en mover montañas/ de papeles que a su vez
mueven al mundo/ que la revolución
viene de adentro
y trepa
trepida avanza come quema mata remata refucila
y no es un trueno es más
es más carne más agua más sinceridad
más tigres

digo
que soltaste a mis bestias
como luces apagadas moviéndose allá afuera
tanto que me da miedo salir
descorrer las cortinas
y que haya bestias
esperándome
con mujeres en sus bocas
y jarras con vino y suerte
y manifestaciones del amor
un niño desnudo trepando a un árbol/ una chimenea
largando esperanza
uno que grita incoherencias
que no entiende la gente
haya bestias y perros custodiando el cielo/
para que no se les meta cualquier buen cristiano
y mares que recorrer para llegar a todos lados/
que mi casa sea un abrazo
y ella se apague de noche/ después de cantar/
que me ame dormida

sueño
y a vos te llueven cosas nuevas/ cosas qué hacer
ya sin revolución
digo que sólo vos podés decir
el olor a la sangre/ mezclando cenizas
de un vestido
y lluvia por caer

digo
que trajiste a mis manos el puñal
con el que duermo
para que despierte muerto cada mañana
para que sepa a quién temer

digo
que desperté
y el mundo era la casa de mil ruiseñores
que callaban cuando yo quería

que
éramos dueños del silencio
pero no callamos


Iván Quiroga
La violencia de los pájaros
Editorial Milena Caserola
Enero 2009